2-octubre-2007

Ha mort el germà Eduardo Corredera

El dissabte, dia 29 de setembre, va morí el G. Eduardo Corredera Gutiérrez, de la comunitat de Les Avellanes-Sta. Maria de Bellpuig, a causa de la degradació física d’aquests darrers temps.

L’enterrament va tenir lloc el diumenge, dia 30 de setembre, a les 17,30 hores, a les Avellanes.

Preguem Déu per l’etern repòs de la seva ànima i acompanyem la seva família en aquest esdeveniment.

Havia, nascut a Yudego (Burgos), tenia 96 anys d’edat i 79 anys de
Consagració Religiosa.

El G. Eduardo ha desenvolupat la seva tasca educativa i pastoral a:
Avellanes Escolàstic 9/1928
Valencia Professor 8/1929
Alicante Professor 8/1930
Barna Professor 5/1931
Múrcia Professor 9/1931
Valencia Professor 11/1935
Burgos Professor 1/1938
Valencia Professor 9/1940
Zaragoza Estudiant 9/1943
Lleida Professor 2/1945
Avellanes Sots-mestre 5/1945
Alicante Professor 9/1945
Grugliasco Espiritualitat marista 2/1948
Vic Superior escolàstics 8/1948
Avellanes Superior escolàstics 1/1963
Roma Director 9/1965
Zaragoza Enfermeria 10/1966
Cartagena Professor 9/1967
Segorbe Professor 9/1968
Avellanes Formador 9/1969
Avellanes Mestre 9/1970
Barna - Sant Joan Professor 9/1973
Barna - Sants Vice-postulador 9/1977
Barna - Sants Investigació 10/1983
Barna - Sants Repòs; Jubilat 9/1987
Avellanes Repòs; Jubilat 9/1999
Avellanes - Sta. Maria de Bellpuig Repòs; Jubilat 9/2003


HOMILIA DEL FUNERAL

MUY QUERIDOS FAMILIARES DEL HNO. EDUARDO;
sus estimados sobrinos y familia
Apreciados Hnos. de las comunidades
Entrañable comunidad de Avellanes.
Estimadas enfermeras que con tanto mimo lo habéis cuidado:

“¡Avellanes, lugar de resurrección!”

Lo oí un día de Pascua al despedir a una persona querida.
Era la Pascua juvenil de Avellanas. Regresábamos del Cerro.
El papá de Montse fallecía de un infarto.
Así dimos a los jóvenes la noticia: ¡Avellanas, lugar de resurrección!
Desde la fe palpamos que la hermana muerte, abre esa puerta misteriosa que deja pasar al alma a la región de la Luz, de la Paz y de la Vida.
Él pasa ya a esa nueva forma de presencia de los resucitados, de los salvados.

Hoy despedimos con ese mismo clima pascual al Hno. Eduardo.
Una vida llena de años, de abnegación y de trabajos.

La Palabra de Dios ilumina esa trayectoria de vida llena: (2 Cor.5,1. 6-11)

“Se destruye nuestra casa terrena, mas llegamos a la casa de Dios que ya tendrá duración eterna en el cielo.” “Nuestro camino ha sido búsqueda del Señor, Padre de Infinita Bondad, de Infinita Misericordia, perenne manantial de Vida, y es una trayectoria de dedicación por agradarle”.

El Evangelio (Mt 11,25-30) recoge esa página en la que el Señor Jesús abre su Corazón y agradece al Padre que haya revelado el Reino a los sencillos.
Luego añade: “Venid a mí los que estáis cargados y agobiados y yo os aliviaré”. “Soy manso y humilde de corazón; en mí encontraréis vuestro descanso”.

¿No es cierto que dentro, en el interior de nosotros mismos, sentimos que en este lugar de resurrección se cumple esa palabra de Jesús? También repite al Hno. Eduardo y a cada uno de nosotros : “¡Venid, os aliviaré! ¡Venid!, en mi mansedumbre encontraréis el descanso de vuestras almas?

Como sencilla semblanza de la persona del Hno. Eduardo, espigo algunos hechos y retazos de vida que él mismo ha dejado escritos.

El sendero de su vida, que se abre en Yudego (Burgos) el día 5 de enero de 1911, se cerraba a los 96 años, ayer, sábado, día 29 de septiembre, del 2007, festividad de los Santos Ángeles Miguel, Gabriel y Rafael. Estaba acompañado, como de costumbre, por los Hnos., sentado en la silla donde pasaba últimamente muchos espacios. Cierra sus ojos con la dulzura de quien se queda dormido. Así, quedamente, se apagó la luz de sus ojos.
Y voló, bien alto, su espíritu.
Ahondó tanto en su vida de fidelidad, que ha volado alto, que brilla como estrella con luz propia.

A grandes rasgos defino su persona:

Hombre de Fe y de oración.
Estudioso incansable. Magisterio en 1934.
Bachiller en Cartagena 1935,
Licenciado en Historia en Zaragoza en 1945.
Doctorado en Madrid, en 1955, con la tesis:
“El Monasterio premonstratense de Santa María de Bellpuig de Les Avellanes”
Escritor por vocación. Son muchos y extensos los artículos publicados en revistas de cultura. Hasta treinta títulos publicados.

También investiga en temas locales y publica libros y opúsculos valiosos.
Fue nombrado Miembro del Consejo de Estudios Ilerdenses.
Dejó cientos de páginas de historia marista. España 1936–39
Otro libro: “La semana trágica”
En la revista “Stella Maris” de las provincias de España no falta mensualmente su página de “Semblanzas maristas”
Profesor y educador.
Pasa por la cárcel en el 1937 de Valencia desde Febrero de 1937 hasta el 10 de marzo.
Formador de Escolásticos, durante 17 años.
Maestro de Novicios durante dos años.
Director del “Iesus Magíster” de Roma.

Escribe sus memorias, invitado por el Hno. Basilio Rueda.

Quien, le escribe una preciosa carta de gratitud:
“Es verdaderamente providencial cómo el Señor le ha ido llevando de su mano, a través de una vida tan azarosa y, le ha protegido de un modo maravilloso, entre multitud de vicisitudes y peligros morales y físicos, cómo le ha dado fuerza para ser capaz de sostenerse en circunstancias semejantes.”
“He vivido con intensidad, no solamente por la originalidad de las peripecias, sino sobre todo, por el entrañable cariño que le profeso, cada uno de aquellos episodios extraordinarios de persecución, de cárcel, de frente de batalla, de fuga y de feliz encuentro con sus familiares. Le felicito de todo corazón y bendigo al Señor por las especialísimas gracias que le concedió en situaciones tan difíciles.”
En otro orden de cosas, colabora con su experiencia de vida de fidelidad vocacional. Y el Hno. Basilio añade:
“Le agradezco infinito, su envío sobre el tema de la Fidelidad. Es un tesoro escondido del que muchos podrán beneficiarse en la circular que estoy escribiendo.”

SUS MANUSCRITOS

El Hno. Eduardo, sentado siempre al final de la clase, en las horas de estudio de los escolásticos, en su pupitre, escribe y lee incansablemente. Dice en uno de sus escritos que le gusta más escribir que leer. Y es un buscador incasable de documentación, y con su lupa en los archivos.
Pero, me detengo en sus escritos espirituales.

Conservamos tres carpetas manuscritas que son un tesoro de finura y de Evangelio. Santa Teresa de Jesús es fuente de su inspiración. Incluso, imita su estilo directo. Nos contagiaba de su valía y de su devoción hacia la Santa.

También, guardamos escritos de juventud de sus ejercicios espirituales.
Apuntan repetidamente sobre la fidelidad vocacional, la generosidad, el apostolado y, sobre todo, la Eucaristía. Completa también en sus diferentes etapas, el acompañamiento de un experimentado director espiritual para seguir el camino de la fidelidad y de la virtud.
Conservamos, también, unos completos apuntes del catecismo del Padre Vilariño, que empleaba para las catequesis. Son del año 1929, en Alicante.
Se palpa una marcada afición: recoge frases, pensamientos y reflexiones que luego le ayudan en sus pláticas espirituales a los novicios y escolásticos.

Resalta entre sus manuscritos un DIARIO que inicia en el 1954 y que alarga hasta el año 1975. Valora jornadas, experiencias, ejercicios espirituales, celebraciones penitenciales, visitas a personalidades y amigos. Muy humano, habla de su cansancio, de su preocupación por los formandos. Sus expresiones son breves, lacónicas y con escritura muy seguida. Apuraba, con su pequeña letra, todos los márgenes de sus libretas.

Dada su preocupación por el trabajo bien hecho, por el escrito preciso, llega a preparar un diccionario propio, que completa con sinónimos y antónimos, tomados de sus lecturas.




AL HILO DE SU BIOGRAFÍA

“Mis padres, Fulgencio y Emerenciana, me educan con serena exigencia. No me perdonan ni una leve mentira. Yo deseaba participar con mi padre en el coro de la Iglesia. Mi padre canta, reza y pone orden en los escolares, si no está el maestro. Pronto aprendí a ayudar a misa. Hice la primera comunión, quizá al contar los ocho años. Mi padre y mi madre eran muy asiduos a la plegaria y a la misa. Mi padre destacaba por ser muy devoto del Stmo. Sacramento. Luego, de sacristán, impulsó esta devoción y otras celebraciones.
En familia, era obligado el trabajo del campo. Yo compartía algunas ocupaciones, ayudando conforme mi edad. En la escuela trabajaba bajo la disciplina de un maestro que nos enseñaba bien. Pero, pronto conocí a los Hnos. Maristas, en el Hno. Camilo, y Arceniega fue el lugar elegido para el seminario menor. Al iniciar el curso de 1923 llegaba a sus puertas. Me sentí como en casa. Guardo un grato recuerdo del Hno. Aquilino, en la cuarta clase, con la vista puesta en el postulantado. También crecía en mí la devoción a la Virgen y sentía inclinación hacia la piedad. Los cánticos me gustaban y durante el día tarareaba sus melodías.”

“Guardo un recuerdo entrañable de mis visitas a la Virgen de la Encina.
Allí cantábamos la Salve los sábados y teníamos alguna Misa solemne.
Con estas vivencias, en septiembre de 1926 salíamos hacia Avellanas, para iniciar el postulantado. Lo viví con cierta distancia. No tenía confianza en el H. Maestro.
Me ayudó mucho Mn. Armengol, un santo capellán.
En el noviciado me sentí de modo semejante. Luego, la personalidad de mis Hnos. formadores y su dedicación ayudaron a que cambiara de actitud. Vestí el hábito el día 8 de septiembre. Éramos 45 novicios. Fue para mí un día pleno, feliz, lleno de ilusión. Siguen altos y bajos. Viví sencillamente el Noviciado. Pero hubo días de prueba y de dureza. Por fin, fui admitido a la primera profesión. Mi secreto, para superar dificultades ha sido la devoción a María. Pasaba los ratos de la siesta, que era libre, a los pies de la Virgen, en un oratorio recogido. Muchas veces, lloré de pena, pues me parecía que no me sentía querido por mis superiores.
Muchos años después, me pregunté: ¿Por qué he perseverado hasta hoy?
Porque el “Padrazo” Dios y la “Madraza” María, me han acompañado a todo lo largo del camino”.

“El Escolasticado fue para mí otra cosa. Mi amor a Jesús Eucaristía se intensifica. Las charlas del Hno. Luis Gonzaga sobre Apologética, las lecciones de Química y mi amor a la vocación marista ante los ejemplos de los Hnos. veteranos llenos de virtud y de aprecio hacia nosotros. ¡Qué buen recuerdo guardo de Avellanas!”

“Valencia es mi primera experiencia apostólica. En el Hno. Pedro Nolasco, mi director, tengo ya un padre y un maestro a mi alcance. Somos una veintena de Hnos. Me encanta la labor de 3dcuador de los niños pequeños que se me asignan. Al acabar las clases acompaño unas largas filas. Oigo comentarios elogiosos de algunas madres. Todo me estimula a seguir dándome. Con el cambio de destinos, me mandan a Alicante y me encuentro con el regalo del Hno. Fausto Pi, el santo Hno. Fausto.”

“En Alicante tengo feliz estancia aunque con un final desconcertante. Pues los clamores y proclamas de la República se mascaban en el ambiente. Aquí, el Hno. Tarsicio nos matriculó a tres Hnos. en el Instituto para cursar el Bachillerato. Rendíamos los exámenes como libres. “

En Valencia, vivo lo inesperado o temido. Es el año 1935. Heme de nuevo en la ciudad del Turia. Me esperaba el Hno. Antonino, lleno de simpatía y acogedor. Aquí respondí del primer año de bachillerato.
Llevábamos al Instituto a los alumnos para los exámenes oficiales. En el ambiente de la calle se daban multitud de manifestaciones paramilitares y de juventudes socialistas. Se producen desórdenes callejeros, como de atmósfera revolucionaria. Aquí viví la dura experiencia de la cárcel.”

“Luego me trasladan a Burgos, en el Liceo Castilla. Estoy cerca de la familia.”

“Pasada la guerra, me trasladan de nuevo a Valencia, en Septiembre de 1940. En Zaragoza estoy en el 1943; soy estudiante universitario y profesor en el colegio. Cuando acabo la licenciatura en Filosofía y Letras, trabajo un tiempo en la Editorial de Zaragoza. Y, un buen día, el 2 de mayo, el Hno. Provincial me traslada a Las Avellanas, como submaestro, para suplir al Hno. Berardo, que está enfermo. Ya celebré la fiesta de toma de hábito de los novicios el día 2 de Julio. La bondad del Hno. Esteban León y Juan Hilario supusieron un buen aliento para mí.”

“Es el año 1945 y de nuevo soy trasladado a Alicante.
Fuera de España, hago el segundo noviciado en Grugliasco y vivo una preciosa etapa marista. Presidía el curso el Hno. Charles Rafael. El Hno. Provincial, quiere prepararme para dirigir el escolasticado. Me concedió un mes en Francia para mejorar en francés.”

La cita que sigue es mía: De esta época del Escolasticado, puedo hablar desde mi experiencia personal. Era el curso 1948-49. El Hno. Eduardo llegaba de Francia. Sustituía al Hno. Javier Rafael. Como formador está también el Hno. Víctor Martínez Gómez. Tuvimos ya un plan de estudios. Nos matriculamos de Ingreso y de Primero de Magisterio. Vivimos una experiencia humana, cultural y religiosa, honda, con un gran espíritu de familia y con un fuerte sentido de responsabilidad. Fueron dos años que dejaron huella en los participantes.”

De esta época que abarcará 17 años de la vida del Hno. Eduardo, transcribo:
“Comienza el nuevo curso 1949-50. Estoy contento con los escolásicos, y se va haciendo más y más cercano lo que yo sé que puedo lograr de estos jóvenes. Creo que me forman y les voy formando. Escribo para revistas. Colaboro en la revista provincial un art´culo cada mes. Luego preparo “Semblanzas maristas” que me gustan a mí y creo que hacen bien, como me han asegurado. Firmo con el pseudónimo de “Eco”.
El Hno. Superior gral. me dice que cuide mucho la vida espiritual y los estudios de los formandos. Como los estudios los hacían en la clase más amplia, me reservé un pupitre al final. Así, mi vida transcurre rodeado de ellos. Además, me animé a preparar el doctorado en Historia.

Una de las experiencias que más me marcaron fue la posibilidad de dedicar espacios personales para la plegaria y la contemplación. Podíamos salir de la clase de estudio de la tarde y dedicar un buen espacio enla capilla. Era como habitual, tener esa práctica personal de oración ante el Sagrario. Luego, me cupo en suerte, ser formador con el equipo del Hno. Corredera, cuando vuelve el escolasticado a Avellanas, por el incendio de la casa de Vic, el día 24 de Diciembre, de mañanita. Un descuido de la estufa de serrín de la ropería.”

También Roma será un destino serio y delicado, pues debe responder de la dirección del Iesús Magíster. Y el encargo lo recibe del mismo Hno. Charles Raphael. Comenta las dificultades del idioma, de las diversas nacionalidades de Hnos. y de los excesivos cambios de espíritu. El mismo Superior gral,. Le recomendó que fuera a la Editorial a reponer sus fuerzas.

Surge para el Hno. Eduardo una dificultad. El mapa de la España marista ha quedado dispuesto en siete provincias. Fue el dos de febrero de 1959. Se encuentra destinado a Segorbe, de nuevo, al lado de los escolásticos. Dispone de tiempo libre y desea llevar a cabo la Historia congregacional hispana. Y arremete esa gesta…

Pero su deseo es volver a la provincia de Cataluña, donde tiene a sus dos Hnas. religiosas, donde ha pasado muchos años en Avellanas y en Vic. Pronto es atendido por los superiores y vuelve con gozo y gratitud. “Será acogido aquí excelentemente y creo que hará mucho bien. “Admiro sus servicios y entrega. Será bienvenido y se le dará ocupación según sus posibilidades” (G. Virgilio León)

Aquí están sus centros de interés: Estudios ilerdenses, trabajos y separatas, edición abreviada de su tesis, variadas publicaciones…

En Barcelona, colabora con el H. Vicepostulador. (Sept. de 1973)
Cómo elogiaba su labor Mn. Joan Grau, juez de las causas. Me hablaba esta mañana encomiando sus testimonios y declaraciones como testigo cualificado.

Es muy larga y cualificada la lista de amigos que cita en su biografía; todas, personas relacionadas con el mundo de la cultura y de las publicaciones realizadas. Son elogio a una persona y a una pluma muy cuidada.
Sobre todo, valoran ese trabajo constante, tesonero, que le ocupa todo su tiempo.

La gratitud de los Hnos. es también sincera y cordial:
El Hno. Severiano Bayona le agradece los trabajos por lograr la preciosa historia de su pueblo y de su Patrona.

Hay un párrafo de la Junta de Provinciales: “Queremos hacer le llegar nuestro más vivo agradecimiento por el servicio inestimable que con su trabajo presta a la historia marista en España. Valoramos su esfuerzo y su tesón de gran eficacia en la creación de un banco de datos ordenado y sistematizado a lo largo de cientos y cientos de páginas”.

El índice de obras publicadas recoge temas diversos, tratados con la precisión y documentación histórico-crítica que las avala.

Quería recoger un solo párrafo de su obra: “Así lo sentí …”
Es el de su huida del bando republicano, la describe así:

… “Nuevamente me cercioro de que todos duermen y emprendo la marcha, bien encomendado a Dios. Son las cinco y cuarto de la mañana del día 13 de Noviembre de 1938. Hay niebla casi cerrada. Llevo el alma en un hilo. Inicio el descenso del barranco. Ruedan algunas piedras. Encuentro muy poco agua en el riachuelo. La otra orilla sube en pendiente suave. Aguardo a mis dos compañeros unos minutos que se me hacen eternos. Ya llegan! Subimos por sobre hierba casi seca. Decidimos separarnos por si el nacional que monta la guardia dispara. Si matan a alguno, que no seamos los tres. Que quede alguno para contar a las familias respectivas las aventuras y desventuras de los que hayan caído.

“Una voz recia y llena, a pocos pasos de nosotros, grita:
-Alto!, ¿quién vive?
-”¡España! Contesta decido mi amigo Pedro, que marcha el primero.
Luego, interrumpo yo: -¡Evadidos! ¡Evadidos!
-¡Pararse! Y avisa a los que duermen en la trinchera.
-¡Manos arriba! Y que avance uno dando palmadas.
Se adelanta Pedro. La alegría es indescriptible.
Mandan luego seguir a otro y avanza Monedero.
Luego sigo yo, y con gozo indescriptible añado: ¡Y veré a mis padres!
Ya me veo en mi patria, entre mi familia, junto a mis amados, en mi ambiente
Ya puedo orar a Dios, invocar a mi Madre, escribir a mis padres, abrazar a mis Hnos., los que viven y los martirizados.”

EN LA ENFERMERÍA DE AVELLANAS:
Azares, avatares de una vida.
Y, luego, el remanso de peregrinos, en la paz avellanense.
Han sido años de vida silenciosa, donde oraciones, lecturas, música oída y contemplada, algunas visitas de amigos incondicionales e importantes y también los Hnos. y familiares.
El ECO de su vida llega con fuerza desde muchas facetas:
La de formador, la de escritor e investigador, la de consejero y amigo.
Sobre todo, la de un buen religioso, un consagrado convencido.
Un hombre que se asoma a la eternidad con las manos llenas.
Con el corazón enamorado de Jesús y de María, de sus Hnos. mártires, de su Familia marista y de su familia de la tierra, donde sus sobrinos, le admiran e idolatran.
Nuestra Eucaristía de hoy es de sincera acción de gracias por su fidelidad.
Por esas huellas de alma grande que nos invitan a seguir en generosa entrega.
¡Con la vida, con su ejemplo, nos aconsejaba en nuestra etapa de formación!
Hoy, con emoción, gratitud y cariño, tenemos la esperanza cierta de que el Padre Bueno y la Madre Bondadosa, junto con San Marcelino, le acogen en el Reino de la Paz y de la Luz.
Ha pasado hacia la Patria, tras la huída de este valle de lágrimas.

germà Enrique Hurtado